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REFLEXIÓN DE MONS. HECTOR AGUER
 
EL EVANGELIO DE JUDAS, PARTE DE UN OPERATIVO IDEOLÓGICO CON LA FE Y LA IGLESIA

 

“En los días previos a la Semana Santa se presentó, con gran aparato mediático y como si fuera una novedad el llamado “Evangelio de Judas”. En Washington, la Revista Nacional Geographic, que tiene una gran difusión en todo el mundo, anunció la traducción y la publicación de ese papiro copto que fue encontrado en el desierto de Egipto cerca de 1970 pero cuyo contenido era conocido desde hace por lo menos 1800 años. Ahora se lo publicará en diversas lenguas, se hace un programa de televisión y no me extrañaría que acabe produciéndose una película sobre el tema”.

 “Al hablar de este “Evangelio de Judas” hay que recordar que entre el siglo II y el IV se escribieron numerosos evangelios apócrifos. Apócrifo quiere decir que no es uno de los cuatro Evangelios Canónicos, quiere decir que es un evangelio falso. Y hubo varios como, por ejemplo, el Evangelio según los Hebreos, el Evangelio de los Nazarenos, el Evangelio de Pedro, el Protoevangelio de Santiago, la Historia de José el Carpintero. Algunos de ellos se detenían en curiosidades extravagantes con gran inclinación hacia lo milagroso, lo prodigioso y contenían gravísimos errores, inclinaciones judaizantes o bien herejías”.

 

“Este “Evangelio de Judas” es el escrito producido por una secta gnóstica que era una herejía de los primeros siglos donde se mezclaban verdades cristianas, doctrinas filosóficas y, especialmente, misterios orientales y la Iglesia lo condenó rápidamente. Esta secta se llamaba “la secta de los cainitas”, porque partían de Caín y reivindicaban todos los personajes negativos de la Biblia empezando por Caín al cual veneraban junto a la serpiente que tentó a Eva, siguiendo por Cam, los sodomitas, Esaú y finalmente Judas”.

 

“Lo gnóstico iba por este lado: había un ataque al Dios de la revelación bíblica con una fuerte tendencia antijudía. En contra de esto exaltaban al Dios Supremo de los Gnósticos y Judas era una pieza clave en la lucha contra ese Dios Bíblico al que consideraban un Dios semita”.

 

“El argumento principal es que Judas era el discípulo preferido del Señor y quien tenía la verdadera revelación y, por tanto la traición de Judas fue algo arreglado, concertado, con el mismo Jesucristo. Esto muestra como se confundían las verdades y las realidades”.

 

“Ahora se presenta el “Evangelio de Judas” como si se acabara de descubrir cuando San Ireneo, Obispo de Lyón, en el año 180, en su obra contra las herejías ya desenmascaraba este falso evangelio lo que muestra que es una cosa muy sabida que ahora se lo presenta como si fuera una novedad”.

 

¿Cómo tenemos que interpretar todo esto? Creo que hay un operativo ideológico evidente. En estos días hay una tendencia muy fuerte, en todo el mundo, a publicar cosas reales o fingidas que aparentemente van contra la fe católica y contra la Iglesia. Al parecer lo anticatólico vende bien lo que muestra que también hay una operación comercial. Eso no depende del mismo dinamismo del mercado ni es por casualidad. Es evidente que la operación comercial –el negocio- y la operación ideológica van muy bien ligados y es conveniente recordarlo y estar atento a todo esto”

 

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