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REFLEXIÓN DE MONS. HÉCTOR AGUER
, Arzobispo de La Plata,
en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (Canal 9)
 

LA LECCIÓN DE RATISBONA:
¿QUÉ DIJO BENEDICTO XVI?



Queridos amigos televidentes: tengo en mis manos el texto completo de la lección magistral que Su Santidad Benedicto XVI pronunció, el 12 de septiembre pasado en la Universidad de Ratisbona, en Baviera”. 

“Como ustedes saben, esas palabras del Papa han producido unas reacciones desmedidas a lo largo de todo el mundo y el eco de ellas todavía no se ha aplacado”.

 “A mí me gustaría ir al texto de la conferencia del Papa, sobre todo para esclarecer cuál ha sido el argumento que el Santo Padre desarrolló”. 

“El punto de partida fue una cita del diálogo que, en 1391, mantuvieron el Emperador bizantino Manuel II y un sabio persa, creyente del Islam. El Papa tomó unas palabras del Emperador en las que se afirmaba que es irracional difundir la fe mediante la violencia, ya que no obrar conforme a la razón es contrario a la naturaleza de Dios”. 

“A propósito de esa frase el Papa desarrolló espléndidamente lo que ha sido, en la historia, el encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego, encuentro que produjo ya un fruto importante en el mismo texto del Antiguo Testamento, en los libros de la última etapa, compuestos en lengua griega; se nota también en la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo conocida como versión de los Setenta”. 

“Además, el Papa mostró cómo ese encuentro entre la fe bíblica y el pensamiento filosófico griego se ha manifestado en la expresión dogmática de la fe cristiana y en su proyección cultural, especialmente en la formación de Europa. El Santo Padre indicó asimismo que esta síntesis armoniosa, que se ha reflejado en la obra de grandes pensadores cristianos, de grandes doctores de la Iglesia, comienza a desbaratarse en el siglo XVI”. 

“A partir de ese siglo, la razón va como limitando el ámbito de su ejercicio al plano de las ciencias naturales y posteriormente al plano de las matemáticas y de la pura experiencia empírica; a ese campo el pensamiento moderno reduce la ciencia. De tal manera que se excluye del ámbito de la razón el tema de Dios, cumbre de la filosofía antigua, y toda la realidad religiosa acaba siendo recluida en el ámbito subjetivo, considerada como algo irracional”. 

“Para la cultura de hoy, dominada por el racionalismo postmoderno, lo religioso ya no tiene lugar, porque se ha excluido a Dios del ámbito de la razón”.

 “Benedicto XVI muestra también las consecuencias que trae esta postura. Son consecuencias palpables: las culturas religiosas del mundo ven esta exclusión de Dios del ámbito racional como un ataque o un atentado a sus convicciones más íntimas”. 

“En su lección de Ratisbona, el Santo Padre critica al occidente secularizado, que cae en el desprecio de Dios y de lo religioso. Sólo la amplitud de la razón y el reconocer que la fe puede fundarse también en la razón, que no es puramente irracional, sólo eso puede permitir el diálogo entre las culturas y también el diálogo interreligioso”.

 “De modo que la lección de Benedicto XVI expresaba los fundamentos del auténtico diálogo entre las culturas y del auténtico diálogo interreligioso”. 

“Ahora bien: ¿qué ocurrió? Los medios de comunicación no presentaron la argumentación del discurso papal; sacaron del contexto una frase de Manuel II, crítica del Islam, como si el Papa hubiera hecho suyo ese pensamiento y esto produjo reacciones irracionales, de una violencia y de un odio inconcebible. En realidad, estas reacciones están mostrando cuanta razón tenía el Papa en la exposición que hizo, porque no es por medio de la irracionalidad, la violencia y el fanatismo que muestran algunos grupos como se puede difundir y defender la fe”. 

“Lo que me ha llamado penosamente la atención es qué silencio se ha hecho ante las críticas absurdas y los injustos ataques  dirigidos contra el Santo Padre. ¿Habrá que interpretarlo como desaprobación? Peor aún: gente de iglesia, entre nosotros, se permitió presuntuosamente sumarse a las críticas y darle lecciones al Papa. ¿Está tan  mal el catolicismo en Argentina?”. 

“Yo quiero manifestar mi adhesión a la persona del Papa, y a su magisterio, y  mi admiración por la lucidez del argumento que desarrolló en Ratisbona. Los invito a ustedes a hacer lo mismo. ¿Cómo podemos dejar de hacerlo si nos sentimos verdaderamente miembros de la Iglesia?”

 “Ésta es una oportunidad especial para que nos comprometamos a rezar diariamente por el Papa que la Providencia nos ha concedido. Muchos de ustedes seguramente conocen aquella antigua oración, que viene muy a propósito, y que dice: oremos por nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. Que el Señor lo conserve, lo fortalezca, lo haga feliz en la tierra y no permita que caiga en manos de sus enemigos… Con esta oración me despido de ustedes hasta la semana próxima, si Dios quiere”.

 

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