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REFLEXIÓN DE MONS. HÉCTOR AGUER

Arzobispo de La Plata
en
“Claves para un Mundo Mejor”
(Canal 9)
 

NAVIDAD NO ES PAPÁ NOEL:
ES ADORAR AL NIÑO DE BELÉN COMO LOS REYES MAGOS


“¿Han notado ustedes como han ido desapareciendo de la vista los símbolos propiamente cristianos, propiamente católicos de la Navidad?
Encontramos guirnaldas, guirnaldas de muérdago, moños colorados y blancos, arbolitos. Es cierto que estos arbolitos son un símbolo ancestral que ha recibido un sentido cristiano porque lo identificamos con el árbol de la vida, con lo nuevo que surge en el Nacimiento de Jesús”.

“También aparece fuertemente presente la figura de Papá Noel que no siempre es reconocido por la mayoría de la gente como San Nicolás que va a rendir homenaje al Niño Dios. Ese señor gordo que transpira en nuestras calurosas navidades ha venido a desplazar a los Reyes Magos de nuestra infancia”.

“Pero lo más llamativo es que lo que falta en nuestros días es el Pesebre. Espero que no falte en la casa de cada uno de ustedes porque el Pesebre es el símbolo propio, concreto, que nos habla de que significa esta Fiesta de la Navidad. Sin esa referencia al Nacimiento de Jesucristo la alegría de estos días se disipa en burbujas de sidra y en estruendos. No queda nada más”.

“Y yo quisiera referirme a una figura muy bella en el Pesebre que es la de los Magos, los famosos Reyes Magos del 6 de enero pero que empezaron su viaje mucho antes”.

“¿No sé si ustedes recuerdan cómo en los grandes pesebres de antaño como los que yo he conocido en mi infancia o el que se hacía en mi propia casa donde nosotros poníamos a los Reyes Magos en un rincón lejano y todos los días los íbamos moviendo a ellos y a sus camellos un poquito para que se acercaran a la cuna del Señor?. Esa era la meta de su viaje”.

“Venían de oriente, dice el Evangelio, y venían a adorar al Niño Dios. Y lo hicieron: cuando llegaron se postraron ante Él –ese es el verbo que usa el Evangelio-, cayendo en tierra lo adoraron con ese gesto oriental tan bello de apoyar la frente contra el piso en señal de respeto y reconocimiento de la autoridad a la cual se le rinde homenaje”.

“Dice el Evangelio que abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo lo más precioso que en aquella época se podía regalar: oro, incienso y mirra”.

“La tradición católica le ha dado un significado espiritual a esos dones: el oro era el reconocimiento al Mesías de Israel, Salvador del Mundo, que ellos adivinaron a través de sus estudios astrales porque reconocieron en una conjunción estelar el nacimiento de este Salvador tan esperado. Ofrecieron incienso al que reconocían como Dios verdadero y mirra para confesar su humanidad destinada a la muerte”.

“¡Aquí, en la Adoración de los Magos, representada también por sus regalos, nos encontramos con el mensaje central de la Navidad que es el Nacimiento de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Mesías de Israel y Salvador del Mundo!”.

“Sin esa adoración de Cristo la Navidad pierde su sentido. La fiesta acaba sin sustento y quisiera recordarles esto para que no falte en cada casa un Pesebre, por más pequeño que sea, para que no falte sobre todo esa adoración a Jesucristo y que el recuerdo de los famosos Reyes Magos nos ayude a abrirle al Señor el cofre de nuestro corazón. ¡Feliz Navidad para todos!”

 

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