“Amigos televidentes: hace algunas semanas
se planteó, en Mar del Plata, el caso de una adolescente que había sido
violada por el concubino de su madre. Desgraciadamente estos son casos que
se verifican y repiten con una cierta frecuencia”.
“Para ella se pidió la autorización de un
aborto terapéutico… Hay que decir mal llamado terapéutico, porque
terapéutico significa curativo y no se ve qué es lo que viene a curar un
aborto. Esto es un pensamiento de sentido común”.
“Lo que sucede es que una jueza de primera
instancia pensó que aquí se podía aplicar el inciso 1º del Artículo 86 del
Código Penal según el cual no se penaliza un aborto cuando se practica
para evitar el riesgo de vida de la madre”.
“La jueza no se refería a un riesgo o
peligro físico para la salud de la madre sino a la salud psíquica. Hay ya
en el Congreso de la Nación varios proyectos que intentan ampliar esta
concesión deficiente, anticonstitucional, de nuestro Código Penal para
incluir allí la salud psíquica y social de la madre. ¡Esto es el camino
para liberalizar completamente este crimen abominable, como llamaba el
Concilio Vaticano II al aborto!”
“En la segunda instancia, la Cámara
confirmó el fallo de la jueza ante la apelación de la Defensoría de
Menores que correspondía actuar allí y el caso pasó a la Corte Suprema de
Justicia de la Provincia de Buenos Aires la cual no tuvo que expedirse
porque se produjo una interrupción natural del embarazo”.
“Lo que podemos observar es cómo se está
creando un clima favorable a la legalización del aborto y se busca siempre
una rendija por donde ampliar estas concesiones, como digo, deficientes de
la legislación actual”.
“Ahora hay algo que es mucho peor, si se
quiere, y que está sobre el tapete en estos días: la difusión a nivel
masivo y gratuito en todo el país de la llamada “píldora del día después”.
Esta es otra de las campañas que lleva a delante el Ministerio de Salud de
la Nación con un celo digno de mejor causa y cumpliendo con fidelidad las
consignas estratégicas del Informe Kissinger.”
“La “píldora del día después” es
presentada como una anticoncepción de emergencia. La sustancia empleada
tiene, efectivamente, un efecto anticonceptivo, pero lo que no se dice,
lo que no se quiere aceptar y admitir, es que tiene también un efecto
abortivo porque produce tales alteraciones en la mucosa del útero que
impiden la anidación del cigoto, es decir, del ser humano ya concebido y
en consecuencia efectúa un aborto ultratemprano”.
“Incluso hay algunos médicos, sanitaristas,
y científicos que no reconocen el derecho a la vida desde el instante de
la concepción pero que admiten, honestamente, que la acción de estas
pastillas produce un microaborto. Así lo llaman ellos”.
“En realidad éste es un efecto que se da
en casi todos los anticonceptivos hormonales que están en circulación en
el país y, a veces, esto lo confiesa el mismo prospecto. Ese papelito con
letra diminuta, tan difícil de leer, que acompaña los medicamentos. En
varios de ellos se reconoce que el anticonceptivo además del efecto de
impedir la fecundación tiene un efecto anti-implantatorio. Esto quiere
decir que al cigoto, en el cual se encuentra toda la realidad de ese ser
humano, en su estadio inicial del desarrollo, se le impide anidar, se lo
priva del habitat, del “hogar” –digamos así- en el seno de su madre, donde
pueda desarrollarse hasta el día del nacimiento”.
“Lo que está ocurriendo hoy en la
Argentina es algo gravísimo, porque como en otros campos de la bioética el
Ministerio de Salud de la Nación está realizando una campaña devastadora.
Lo ha hecho ya con la famosa Ley de Salud Sexual y Procreación
Responsable, con la facilitación de la esterilización quirúrgica y ahora
con esta distribución masiva de la píldora del día después. Se quiere
negar la evidencia científica que afirma la existencia de un nuevo ser
humano desde el instante de la concepción”.
“Quiero sintetizar lo dicho en una
exhortación: ¡les pido que ustedes se hagan eco, voceros, portavoces de
esta verdad: la píldora del día después es ciertamente, verdaderamente
abortiva! Hasta el sábado si Dios quiere”.