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Alocución radial del Arzobispo de Corrientes

Mons. DOMINGO S. CASTAGNA

14º DOMINGO durante el año - 9 de julio de 2006

  

1.-  Campeones en honestidad.  La debilidad en la fe, o su absoluta ausencia, es el mal que parece prevalecer en el mundo. Será preciso volver a la fe, la que fue desechada como antiprogreso en los proyectos promovidos por el fácil e irresponsable manejo de las aptitudes y talentos de muchos de nuestros contemporáneos.  Si la ciencia es manipulación, si la habilidad argumental es puesta al servicio del engaño, si el poder no sirve sino a intereses personales o ideológicos, se produce el caos y el fracaso. La Argentina ha manifestado una notable capacidad para lidiar en el deporte. Podría haber sido campeona en el mundial de Alemania. No siempre se da, a pesar de las cualidades y el severo entrenamiento. Existe un campeonato que puede ser alcanzado con sólo proponérselo: el de la honestidad, el de la coherencia con los valores teóricamente sustentados, el de la tolerancia, el del respeto a todos los derechos humanos, el de la auténtica lucha por la salud, la educación y el trabajo digno, el de políticas del bien común que no excluya a nadie por razones económicas, ideológicas y raciales, el de una justicia libre de influencias que asista a los inocentes y ponga en su lugar a los delincuentes. De un tal campeonato surge un pueblo grande y respetable, no así de una simple competencia deportiva.

 

2.- Contribución decisiva.  La fe contribuye decisivamente a la conformación de una nación digna del respeto y de la admiración de otros pueblos y naciones.  De su acción depende la identidad de comunidades constituidas en espacios adecuados para el logro de la auténtica felicidad. Así lo entendieron nuestros próceres que - con sus más y sus menos - han soñado y luchado hasta morir por hacer esta Patria. ¿En qué estamos? ¿No hemos acaso desechado lo que siempre constituyó la fuerza profunda, la energía dispuesta a aparecer en los momentos de crisis?   Me refiero a la fe religiosa, sustituida por la sobrevaloración de las propias posibilidades, peligrosamente minadas por la debilidad moral y la cerrazón de las ideologías. Será preciso considerar a la fe con respeto, excluyendo  las interpretaciones antojadizas a que se la quiere someter. Los intentos indisimulados por desacreditar a la Iglesia, más allá de las debilidades e incongruencias de pocos de sus miembros, encubren la intención de lavar de los corazones de nuestros conciudadanos la fe religiosa presente desde sus cunas. No lo lograrán. La fe es el recurso final que la humanidad guarda - en su natural apetencia por la vida - ante la muerte. Si hay hombres y mujeres alejados de la práctica de la fe, habrá “auténticos creyentes” que les ofrezcan el servicio de recuperarla. En dicha recuperación está la purificación de los elementos, extraños a la fe, que crean una dolorosa y superable tensión entre la verdad y la superstición.

 

3.- ¿Qué ocurre?  Estuve leyendo las estadísticas que señalan una mayoría de diputados nacionales dispuestos a dar su voto favorable a la controvertida ley de ligadura de trompas y vasectomía. Muchos de ellos confesos “católicos” pero de espaldas a las inconfundibles enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el tema debatido. ¿Qué ocurre? ¿Los asiste un progresismo legítimo  o, simple y llanamente, traicionan la fe que dicen profesar? Pero, la fe auténtica, posee un mecanismo interno que preserva su pureza e integridad. Abrigamos la esperanza de que sea activado y cumpla su obra de gracia en ellos. Alguna vez manifesté que, ante leyes adversas a la fe, la Iglesia deberá intensificar su acción evangelizadora, sin vanas ingerencias en lo político, hasta que los mismos creyentes católicos y cristianos  - mayoría en la Argentina – dejen de manifiesto la inutilidad práctica de dichas leyes. Mientras tanto es imperioso orar y estudiar la sana doctrina. Me conmueve y satisface la sabia reacción de profesionales de diversas disciplinas - católicos y no católicos - que hacen oír sus voces ante quiénes corresponde. Desde este sitio de pastor he afirmado: “La verdad es la verdad…” es tan inútil negarla como “dar coces contra el aguijón”.  Una decisión parlamentaria no transforma el error en verdad. No siempre, desde la fe y los principios antropológicos afines, lo legalmente autorizado está moralmente permitido. Debe ser tenido en cuenta en todo auténtico examen de conciencia. Hoy celebramos la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Itatí. Le suplico que interceda maternalmente por sus hijos correntinos.

 

4.- Independencia y fe religiosa.  También recordamos un nuevo aniversario de la Independencia. Al enmarcarlo en la liturgia católica afirmamos que el pueblo independizado entonces mantiene la inspiración que procede de la fe católica. El acontecimiento - hoy recordado - ha alentado la historia patria, a veces marcada por hondas contradicciones, otras identificada por sus valores cristianos originales. La fe religiosa del pueblo argentino es verdadera semilla evangélica fecundada por una lluvia mansa de gracias que Dios no ha dejado de enviar. María ha intermediado incansablemente en esta breve y accidentada historia de casi dos siglos. A pesar de una intencionada palidez en su difusión María sigue alentando a multitudes de creyentes al encuentro con Cristo, en el seno de su Iglesia.   Escalofriantes noticias de crímenes y aberraciones gozan de mayor margen que acontecimientos nacionales como el recordado Xº Congreso Eucarístico, celebrado en Corrientes en el año 2004. Anualmente se concentran centenares de miles de fieles en Luján, Itatí, Catamarca, San Nicolás y Salta con una tímida repercusión en los grandes medios de comunicación. ¿Es producto de la insensibilidad religiosa de sus empresarios y periodistas? ¿O responde a una campaña orquestada de ocultamiento y desprestigio? Ambas, a la vez. La única reacción válida es la santidad - obra de Dios en los corazones humildes - al alcance del entendimiento práctico de “quienes quieran entender”.

 

5.- Los santos protagonistas.  La nueva evangelización exige la principal protagonización de los santos. Ante el desprecio por la vida manifestado en el crimen del aborto, o en la sacrílega manipulación y almacenamiento de embriones, aparece Santa Juana Beretta Molla; ante la cruel insolidaridad expresada en la indiferencia para con los más pobres y en la violencia de la guerra y de la delincuencia aparece la Beata Teresa de Calcuta; ante la incredulidad y el relativismo aparecen hombres de fe simple y férrea, como el Venerable Cura Brochero y los Siervos de Dios Juan Pablo II y Cardenal Eduardo Pironio. Serían incontables los integrantes de una prolija lista de cristianos heroicos y silenciosos. Allí está la respuesta de Dios a un mundo empeñado en emanciparse de su amorosa voluntad. El reencuentro, motivado por la nostalgia de verdad y de amor, puede acontecer apenas las personas accedan al ofrecimiento que Dios - en Cristo - les hace. Anhelamos fervorosamente que lo decidan pronto.

 

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