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Homilía para la Misa de la Peregrinación Gaucha

Luján, 24 de septiembre de 2006

 

  

Un año más, y van ya por el número 62, las peregrinaciones gauchas, nos reunimos, en el corazón mariano de nuestra Patria, o mejor dicho, la Virgen nos reúne, para este encuentro de fe, tradición y fraternidad. Un día como hoy, pero de 1945, se presentaron en Luján varios paisanos de Jáuregui en la celebración de las fiestas patronales, para acompañar la procesión. También se había acercado un grupo de jinetes de Santos Lugares, pertenecientes al círculo Criollo El Rodeo. La Virgen era llevada en carreta, tirada por bueyes. Los paisanos fueron recibidos por el entonces Obispo de Mercedes, Monseñor Serafíni, quien los invitó a fundar un centro tradicionalista en los pagos de Luján –hoy el centro Martín Fierro- y también a organizar una peregrinación gaucha anual al santuario.

 Este año la peregrinación tiene la particularidad de estar encabezada por la cruz original que se desprendió cayendo de la torre este de la Basílica, esta cruz salió el miércoles desde Ensenada traída por personal de Astilleros Río Santiago y acompañada por Centros Tradicionalistas.

 En Luján lo gaucho y tradicional, tiene un alcance muy profundo, porque se funde en la devoción a nuestra Madre, fundadora de esta Villa y patrona de la Argentina, recordamos bien cómo la Virgen quiso quedarse en Luján: Una humilde imagen de terracota, representando la Concepción de la Virgen María, se transportaba en una carreta hacia el norte Argentino. Un esclavo negro llamado Manuel fue colocado por María en escena desde el primer minuto: cuando la carreta no quiso moverse de su sitio en las cercanías del Río Luján, se quedaron en el lugar dos personas: María y el negro Manuel. Hermosas historias entre la Reina del Cielo y su fiel servidor se dieron entonces: Ella se desplazaba milagrosamente por kilómetros cuando querían separarla de él, mostrando claramente Su Voluntad de volver junto a su querido Manuel. También sus vestidos aparecían de mañana llenos de abrojos y barro, ya que Ella iba a recorrer los campos en búsqueda de sus hijos necesitados. Este actuar de la Virgen es consecuencia del mandato que recibió al pie de la cruz: «Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.»

Muchas historias de milagros y epopeyas históricas se mezclan en Luján, a través del tiempo. Hasta el Martín Fierro, poema de las pampas por excelencia, se refiere a la Virgencita mediadora e intercesora de gracias. Muchos han visitado estas tierras y dejado su legado de amor, ya que Luján ha sido siempre punto de apoyo en este suelo bendecido por María, declarada Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay. Juan Pablo II finalmente dio su toque definitivo al Santuario, con su visita como primer sucesor de Pedro en Visitar la Patria y nuestra Basílica.

Argentina tiene en sus raíces a la Virgen de Luján, nuestros gauchos y próceres se nutrieron de esa savia. Se puede decir sin miedo a equivocarse que la propia Madre de Dios marcó con su sello inconfundible la creación de esta Nación, y su historia actual también. Para los argentinos, es tiempo de volver los ojos a la mirada Misericordiosa de la Reina del Cielo, Virgen gaucha y guapa, para suplicarle su ayuda urgente.

Virgencita de Luján, andadora de caminos,
danos la humildad del negrito Manuel, 
verdadero prócer de esta patria.  

Danos honestidad en nuestros corazones, 
y sinceridad y caridad en nuestras acciones 
haciéndonos esclavos de Tu Hijo Amado.

Ayúdanos a reconocerte en nuestro origen 
como verdadera Madre de esta Nación, 
bajo Tu Manto, que es nuestra bandera.

Danos amor por el trabajo honesto, 
recordando a nuestros padres 
que trabajaron esta tierra bendita.

Santa Madre de Dios 
ayúdanos a encontrar la unión, 
la unión en el amor a Dios.

Virgencita gaucha, danos a Tu Hijo Jesús 
intercede ante El para que Luján y la Patria brillen 
esperando el glorioso día de Su vuelta.

 

+Mons. Rubén H. Di Monte

Arzobispo de Mercedes-Luján

 

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