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PASCUA ES URGENCIA DE SERVICIO SOLIDARIO

 - 28 de mayo de 2006 -


La fiesta de la Ascensión del Señor puede llevarnos como de hecho lleva a muchos…a volatilizar la celebración pascual. En consecuencia esterilizar la vida cristiana y transformar al hombre o mujer cristianos en gente piadosa alienada; ha pensar en un Dios distraído en su cielo y el ser humano en el mejor de los casos luchando en la tierra por un poco de felicidad. No se expresa en estos términos pero, en la práctica, una mayoría entiende que si bien Jesús murió y resucitó para salvarnos, ahora lo hace a distancia celestial. El gozando el cielo y sus seguidores luchando para sobrevivir…

El mensaje evangélico de la Ascensión- por el contrario- para felicidad nuestra, ha sido consignado para mostrar a todas las generaciones humanas que a partir de la muerte y resurrección Jesús, la humanidad entera cuenta con una energía vital tan poderosa como para recrear el universo entero desde la intimidad de cada corazón pasando por cuanta organización sea necesaria y hasta con repercusión para el orden material puesto al servicio de “todo el hombre y de todos los hombres”.

Jesús murió por nosotros y fue resucitado por su Padre-Dios para nosotros. Pero los primeros testigos y creyentes no tuvieron- y tampoco nosotros tenemos- expresiones válidas que evidencien la nueva y real dimensión que ha tomado Jesús-resucitado. Por eso dieron el testimonio de su Fe en Jesús resucitado ya viviendo más allá de la historia (transhistórica o metahistórica) con el lenguaje histórico de su época y cultura.

La dimensión de resucitado no lo aleja de nuestro mundo…es un más allá no físico sino de percepción visible. Sin embargo se habla que “subió a los cielos”…Y nuestra imaginación de inmediato nos presenta un lugar físico en lo alto de la atmósfera y cuanto más lejos…más cielo. Y no es así. El cielo no es un lugar. El cielo nuevo y tierra nueva que hablan las S. Escrituras es lo que hoy llamamos con nuestro limitado lenguaje: la nueva dimensión de la vida resucitada…una espiritualización que no deshace lo material sino que le da una colosal densidad divina que escapa a nuestros conocimientos actuales como escapa la misma realidad divina.

Por eso, el mensaje evangélico que nos ocupa, narrado en el marco de la historia de la Iglesia, expresa el hondo sentido misionero y de cambio de vida que significa la festividad de la Ascensión, es decir de conversión al Evangelio y compromiso cristiano para construir “cielos nuevos y tierra nueva” desde el hoy de la historia. El hecho de la Ascensión para los Sinópticos es la revelación de la plenitud del poder divino del Mesías Jesús al servicio de la historia de la humanidad. Por eso, Lucas al iniciar la narración de los orígenes cristianos, desaparecido el Señor Jesús simbólicamente detrás de una nube, recalca el desafío histórico que significa ser cristianos en advertencia angélica : “Galileos, que hacen ahí ahí plantados mirando el cielo” Y S. Pablo revelando el “secreto” de Jesús junto a Dios y junto a la humanidad recomienda romper con el pasado exhortando “traten de comprender lo que el Señor quiere”… “ vivan en mutuo amor”… “llenos del Espíritu”…en la sociedad dónde viven.

Con la misma Fe en el Resucitado que camina nuestra historia argentina, las comunidades cristianas no pueden quedarse “plantadas” en piadosas ceremonias. Sino más bien, en cada celebración ahondar la Fe en Jesús que entró definitivamente en la gloria de Dios para comprender más y más que vivir en cristiano es la urgencia y buena disposición para vivir ya, aquí y ahora, dando signos existenciales del mundo futuro: una convivencia gozosamente fraternal. Creer en la Resurrección significa entonces hacerse solidarios de los oprimidos y excluidos crucificados por la injusticia interhumana transcurriendo nuestra existencia de creyentes cristianos con los ojos de la Fe fijos en Jesús resucitado y entregados al servicio solidario de los más pobres. Si no aprovechamos la energía del Resucitado somos cómplices de la injusticia que mata.

(Textos citados: Lucas Hch.1,1-11- Efesios 4 y 5.)
 

Miguel Esteban Hesayne
Obispo
 

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