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 Homilía de Mons. Miguel Esteban Hesayne,
Obispo Emérito de Viedma

LA RELIGIÓN CRISTIANA ES COMUNIÓN FRATERNA

 - 10.09.06 -

 

Después de 40 años del renovado Pentecostés que fue  para la Iglesia Católica el Concilio Vaticano II, hay todavía muchos católicos que viven  una gran confusión en el tema de la “religión”. El Vaticano II fue un Concilio para lavarle el rostro a la Iglesia…para que todos sus miembros volviéramos a vivir una Fe en Jesucristo y su Evangelio alimentándonos directamente de la Palabra de Dios. Según expresión genial de Juan XXII: “para que la Iglesia vuelva a sus fuentes” Es decir Antiguo y Nuevo Testamento y la TRADICIÓN APOSTÓLICA  y no la tradición de costumbres…

Es preciso  aclarar a muchos católicos qué se entiende en el Nuevo Testamento por “religión”. En el primer siglo de los orígenes cristianos -siguiendo las enseñanzas apostólicas- la religión consistía en la vida misma, concretamente en la vida solidaria con quienes más sufren en esta historia. La conversión a Jesús y su Evangelio fue una transformación radical de la vivencia de la religión en cuanto la sacó de los templos y ceremonias rituales  y la situó en el centro mismo de la vida humana. Para la Fe Cristiana desde un Dios que  se hizo  un hombre real, (Encarnación) lo sagrado no es un lugar determinado sino un espacio humano. La Iglesia de los orígenes cristianos, fiel a Jesús, asumió la praxis de Jesús: sus criterios y actitudes ante la existencia humana. Son innumerables los textos del Nuevo Testamento que hablando del culto que los cristianos deben rendir a Dios, no se refieren para nada a lo ritual, a lo “sagrado” separado de la vida humana. Al contrario, se refieren a la existencia de hombres y mujeres... Toda la actividad de los cristianos es considerada el culto que éstos tienen que tributar a Dios  a través  de la vida cotidiana del mundo que están viviendo.[1]

Con el correr del tiempo y por  influencia de un mundo pagano y el mismo judío, una mayoría de cristianos, de todo nivel han olvidado, la originalidad de la Fe Cristiana que trajo el  cambio  en el  hecho religioso como novedad  de la Nueva Alianza.           

La tentación de la Iglesia -comunidad- Pueblo de Dios ha sido encerrar la Fe Cristiana  en los Templos y en solemnes ceremonias religiosas. Incluso la  de recibir dinero hasta de injustos y dominadores para levantar magníficos edificios optando por el lugar material del Culto antes que el amor solidario en justicia social.-   

Esta regresión religiosa se inició muy tempranamente. Por eso, la Carta a los Hebreos advierte a los creyentes cristianos en que consiste, fundamentalmente, la religiosidad, que es, auténticamente,  expresión de la Fe Cristiana: “No se olviden de la solidaridad y de hacer el bien, que tales sacrificios son los que agradan a Dios” (13,16)

La vida humana está antes que la religión. El acto central de religión: el sacrificio, en vez de realizarse mediante la ofrenda a la divinidad de un ser vivo o de cosas materiales, consiste en la mismísima vida y se identifica con la vida, con todo aquello que potencia, enriquece y hace disfrutar la vida humana.

Por eso, en  nuestro mundo, trágicamente dividido por la injusticia social en brecha mortal entre ricos y pobres, para fortalecer nuestra Fe Cristiana y  volver a la praxis de Jesús y tradición apostólica y  concretizar la  nueva evangelización en fidelidad a Jesús y su Evangelio, Juan Pablo II pide a los católicos que no se contenten con dar lo superfluo sino compartir lo necesario dado cada caso. Más aún, impulsa al clero a vender objetos valiosos de culto para acudir a urgencias materiales de los pobres si no hay otro camino   para resolverlas.[2] El derecho a la vida digna de una persona vale más que todos los actos religiosos del mundo entero. Por eso, San Irineo (S.II),  estampó, en genial síntesis, el nuevo contenido de la religión cristiana: “la gloria de Dios es que el hombre viva en dignidad”. Por eso, la opción preferencial por los pobres es la concreción de la  opción por Jesús y su Evangelio.- No es ayuda al pobre. Es compartir en igualdad de dignidad de hijos de Dios.- Es solidaridad en la distribución equitativa de  bienes materiales y espirituales. Es Comunión fraterna.

 

Miguel Esteban Hesayne

Obispo


 

[1] Rom. 9, 4 / 12, 1 / Hech.24, 14 / He. 9, 1-6 / Fil. 3, 3 / 2 Tim. 1, 3 / He. 10, 11 / Ef. 5, 2 / Fil. 2, 17

[2] Encíclica Sollicitudo Rei Socialis

 

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