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MENSAJE EPISCOPAL PARA EL DIA DEL TRABAJADOR 2006

 “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo” (Jn5,17)

 

Queridos Trabajadores de la Matanza:

Sea mi saludo, un abrazo cordial  y portador de mis deseos de Paz y Bien  en Jesús Resucitado , Señor de la Historia , que proclama la dignidad humana de todo el  hombre y de todos los hombres y de la dignidad del trabajo como camino de realización  plena y progreso integral.

En esta fiesta de San José Obrero, que da un sentido de fe a este Día  del trabajo, hago llegar mi abrazo a todos los trabajadores , a sus familias y también a todos los Delegados Gremiales que hacen de sus funciones un auténtico servicio a la causa de la dignificación de cada trabajador y de la justicia que debe envolver siempre esta realidad tan profundamente humana y cristiana.

Desde el Papa León XIII  con su magistral Rerum Novarum, hasta Benedicto XVI, con su encíclica programática, Deus Caritas est - Dios es Amor y destacando a Juan Pablo II el Grande,  con  su  largo magisterio nos dejó especialmente en Laborem exercens  un evangélico sentido del trabajo .

La Iglesia con su Enseñanza Social, nos lleva  al corazón de la Santa Escritura que proclama el Amor de un Dios, que es Padre y trabaja siempre. Al Crearnos imprimió su imagen en el hombre y  nos asoció a su trabajo , dignificando así el trabajo de cada varón y de cada mujer.  Al darnos a su Hijo, para pagar el rescate del egoísmo que mata, en Él nos dio el Camino para encontrarnos con la verdad  sobre el hombre y su dignidad más profunda : ¡Somos hijos de Dios, gracias al trabajo bendito de  Su Cruz.!

Del Corazón de Cristo Crucificado y Resucitado, brota la más profunda dignidad humana , la dignidad del trabajo de cada día y Él lo abraza, asumiéndolo en un poco de pan y un poco de vino, que se hacen en el Altar, su Cuerpo entregado y su Sangre derramada para la plena liberación de todo lo que mata y esclaviza , oprime y excluye.

El trabajo es siempre el trabajo de la persona humana, llamada a realizarse a si misma, a través del propio trabajo, realizado por amor y en el amor.

 La mayor pobreza es no tener trabajo y  su dignidad es denigrada por el trabajo no remunerado  según la justicia y  también cuando se debe vivir de la dádiva  que humilla y somete. 

En el trabajo de cada día  contemplamos al Dios que es Creador y Padre, de quien procede toda paternidad  y  nos lleva a mirar a la familia como escuela  de amor y santuario de la vida. En la familia, la lucha diaria, para ganar el pan con el sudor de la frente,  encuentra el trabajo su rica plenitud y la paternidad y la maternidad vividas con responsabilidad, llenan el corazón de alegría y de paz.

Que la vida desde la concepción y hasta la muerte natural y en todo su recorrido, encuentre en el mundo de los trabajadores  a los más valientes defensores. El derecho al trabajo  supone el derecho a la vida. Si la vida no se respeta en su comienzo, la humanidad comienza a desintegrarse  y nuestra sociedad  va muriendo por dentro y pierde la paz.

El trabajo también exige  el descanso, que es  para compartir con la familia y tener en ella el más rico espacio del diálogo fecundo y de la convivencia en el amor  y así todos se sientan felices de haber nacido. Pero el descanso de cada día debe encontrar la expresión mas dignificante y transformadora  en el Domingo, como el corazón de la semana.

 El Domingo nos abre al Amor de Dios y a los hermanos en la escuela  de la  Comunión  y de la Solidaridad  que es la Eucaristía  del Señor Resucitado, que hace nuevas todas las cosas  y nos hace entrar en la Fiesta del Amor, que en una Cruz liberó a la humanidad.

Que María de Nazaret , la Madre tierna y fuerte que sabe de trabajo y de Cruz,  cuide de nuestro corazón , de  nuestra familia y de nuestra querida Patria para que sea familia, para que sea Nación .

Como pastor de esta Diócesis de San Justo los abrazo con mi bendición paternal  y mi oración al Señor de la vida y de la historia,  para que  todos encuentren su lugar en el banquete de la vida y  de la dignidad  humana y del amor

 ¡DIOS ES AMOR!

 

 + Baldomero Carlos Martini

                                                                                                            Obispo de San Justo

 

 

¡FELIZ DIA DE LOS TRABAJADORES!

 

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