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San Justo, 1 de Noviembre de 2006

 

Al Señor
Vicepresidente de la Nación Argentina

Don Daniel Scioli

Presidente del H. Senado de la Nación

 

Estimado Señor Vicepresidente:

 

Reciba mis cordiales saludos y deseos de Paz y Bien en Jesucristo, Señor de la Historia; que solicito extienda al resto de los integrantes del Honorable Senado de la Nación, enviándoles copia de la presente.

 Nuevamente me veo en la obligación de escribirle en mi doble carácter de ciudadano y Obispo de la Diócesis de San Justo -La Matanza-. El bien común, que es la finalidad de la política, y forma parte del fin de mi ministerio episcopal, requiere que me dirija a Ud. y por su intermedio, a todos los Señores Senadores de la Nación, para que tengan en cuenta estas consideraciones, referidas a la pretendida ratificación del Protocolo Opcional para la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés).

 Me permito transcribir algunos párrafos de mi anterior misiva a Ud., fechada el 18 de septiembre pasado, pues -desgraciadamente-, han resultado premonitorias. La misma se refería al proyecto de ley de educación sexual. Les decía en esa oportunidad:   "El proyecto está en revisión, de modo que es la oportunidad para corregir los defectos del articulado -e incluso de enfoque-, del proyecto de ley mencionado. Esto además, daría un cierto alivio a la opinión pública, muy alarmada por el creciente avance del Poder Ejecutivo por sobre los otros Poderes, en especial sobre el Congreso de la Nación. Sin duda, una revisión concienzuda y amplia del articulado, implicaría que no se trata del ciego acatamiento, de una orden "secreta" bajada de la Presidencia de la Nación… Esta triste impresión ha sido impresa en el imaginario colectivo, por determinadas iniciativas, que habían sido criticadas unánimemente en los ámbitos académicos y científicos, pero que -lamentablemente-, fueron aprobadas acríticamente por ciertas mayorías parlamentarias circunstanciales. Naturalmente, el esfuerzo sincero y eficaz de los legisladores, en una revisión minuciosa del proyecto, adaptándolo plenamente a las normas constitucionales vigentes, y en el máximo respeto a las convicciones y derechos de los padres, ayudaría a comenzar a revertir la negativa imagen pública del Congreso Nacional. Y, por el contrario, una aprobación sin cambios, no haría más que confirmar las suspicacias del ciudadano común…". Ese cuerpo legislativo aprobó casi por unanimidad -y sin cambios-, el proyecto de ley en cuestión. Entonces, los ciudadanos sabemos a qué atenernos.

 El Protocolo Opcional fue suscripto por el ex presidente, Dr. Fernando de la Rúa. El ex presidente Eduardo Duhalde impulsó primero su ratificación, y luego retiró el proyecto de ley que había enviado. El actual primer mandatario ha enviado varios proyectos tendientes a su ratificación, sin reservas de ninguna naturaleza.

 Es bien sabido que como todo Protocolo es facultativo, es decir, no hay ninguna necesidad jurídica ni política de ratificarlo. El objetivo de dicho instrumento es hacer vinculantes las recomendaciones del Comité de la Cedaw. Ahora bien, el citado Comité es una suerte de "refugio" de ideólogos abortistas. Lo pruebo con algunos ejemplos:  el Comité considera incluido en el art. 12 de la Convención el “derecho al aborto”. Por ello, invitó al Paraguay a derogar el delito de aborto (A/51/38, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women -Fifteenth session-, n. 131); recomendación reiterada en enero de 2.005. También instó a Azerbaiján, para implementar la “planificación familiar” tendiente a eliminar los “abortos inseguros” (A/53/38/Rev.1, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women, Eighteenth and Nineteenth sessions, n. 73).

 El Comité manifestó a Croacia, su preocupación porque en sus hospitales, los médicos ejercen la objeción de conciencia y se niegan a practicar abortos, además insta a garantizar el pleno acceso al aborto en esos hospitales (A/53/38/Rev.1, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women, Eighteenth and Nineteenth sessions, nn. 109 y 117). Idénticas recomendaciones efectuó el Comité a Zimbabwe (A/51/38, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women -Fifteenth session-, n. 159), República Dominicana y Méjico  (A/51/38, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women -Fifteenth session-, nn. 349 y 408); y a Panama (A/51/38, United Nations Report of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women -Fifteenth session-, n. 199).

 Si las recomendaciones del Comité fueran vinculantes, hasta el menos avisado de los argentinos comprende, que en materia jurídica la República Argentina habrá dejado de ser un país soberano, para someterse genuflexamente a los caprichos de un grupúsculo ideologizado, de origen transnacional. Quizá este sea uno de los objetivos de la actual administración nacional. Al menos así parece indicarlo la cancelación por adelantado del 100% de la deuda de capital e intereses, al Fondo Monetario Internacional, y la previa apropiación de los ahorros que permitirían la futura jubilación de muchos argentinos, por un monto similar. En este orden de ideas, la ratificación del Protocolo Opcional, sólo sería una nueva "vuelta de tuerca": pasar de la absoluta dependencia económica frente a la plutocracia internacional, a la pérdida completa de la soberanía jurídica, ofrendada sin motivo, a ciertas ideologías extranjeras, completamente extrañas a las tradiciones de nuestro Pueblo. Ustedes deciden y, como toda persona adulta, serán responsables de sus actos.

 Señor Presidente y Señores Senadores, que siempre tengamos pasión por el Bien Común, que es el bien de todos los argentinos y de todas las personas de buena voluntad que habitan nuestro suelo patrio.

 Reciba un cordial saludo, mi bendición y oración en Cristo que es la Vida.

 ¡ DIOS ES AMOR!

 

+Baldomero Carlos Martini

Obispo de San Justo

 

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