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MENSAJE DE NAVIDAD 2006:

 ENCUENTRO CON CRISTO Y LOS HERMANOS

 EN NAVIDAD CELEBRAMOS EL AMOR, LA ALEGRÍA Y LA PAZ

 

LA NAVIDAD:  es encuentro con el Señor y con los hermanos

El acontecimiento histórico que ha tenido lugar en Belén, ha traspasado la frontera del tiempo y del espacio , y ha llegado a  abrazar a todo el hombre y a todos los hombres, haciendo de la familia humana, familia de Dios. La Navidad es Cristo que viene a nosotros, como la feliz noticia del amor de Dios que brilla en su rostro de niño, que nos acerca su pesebre, busca nuestro corazón y nos envuelve en su Misterio. Jesucristo,  rostro humano de Dios y rostro divino del hombre, es nuestra Buena Noticia, “que hace nueva todas las cosas”(Apoc. 21,5) , nos trae la novedad del Reino de Dios y viene para que nos encontremos con Él, en un abrazo de amor. Este encuentro con Jesús abre para nosotros “un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad”(EA8), un auténtico encuentro con Dios que nos muestra su ternura y encuentro con los demás en un camino de amor y de misericordia, del que participan todos los hombres y mujeres de buena voluntad que se abren  a ese  amor  y  responden a la mano tendida del prójimo.

 

NAVIDAD ES AMOR: “ Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único”(Jn3,16)

En la encarnación y en el nacimiento virginal del Hijo de Dios, que se hace hombre, se nos ha revelado la profundidad del Amor del Padre  por  todos  y cada uno de nosotros. El pequeño Niño cobijado en los brazos  de  Maria y de José, nos da a conocer en la simplicidad de su presencia, la magnitud insondable del Amor y la ternura de Dios, que se hace hombre entre los hombres y nos invita a participar de su divinidad, de su belleza, de su bondad y de su gloria.

Por eso los cristianos estamos llamados a imitar al Señor, que se “ anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres”(Fil.2,7).

“ En Él la humanidad alcanza plenamente su cumbre y la historia su fin. Cristo revela al hombre su auténtica dignidad como persona. En  Él, descubrimos con nitidez la dignidad de los pobres, débiles y sufrientes”.

El Amor de Dios que tiene su epifanía en la Navidad ,  sólo podrá llegar a los hombres si los cristianos aprendemos a ser solidarios, compartiendo los gozos y las esperanzas, las alegrías y las tristezas de nuestros hermanos, especialmente con los más necesitados de nuestra fe vivida y de nuestro amor entregado.

“ Encontramos al  Señor en los rostros  de los hermanos que sufren, y en los pobres resplandece la dignidad absoluta del ser humano.”(NMA56-57).

Navidad es la fiesta de Dios que se hace hombre y es la fiesta de hombre que acepta a ser hijo.

 

NAVIDAD ES ALEGRÍA: “ Les traigo una Buena Noticia, una gran alegría” (lc 2,10-11).

La Alegría  de la Navidad, nace del encuentro con el Niño Dios. Jesús es la alegría del mundo,  Él es nuestra alegría . En el abrazo con El se  llena de gozo nuestro corazón y no como algo que pasa sino que permanece y madura en frutos y gestos de alegría. Él es el Emanuel, Dios con nosotros y nosotros con Él.

Cuando se da el encuentro con Cristo y se experimenta su presencia que transforma , somos contagiados por su alegría, y sus sentimientos se hacen nuestros sentimientos.

Aunque pasemos por oscuras quebradas  o por situaciones tenebrosas, el Espíritu Santo, que colmó a María y a José, nos hace asumir y superar las adversidades, los golpes, las heridas y se nos capacita para gritar al mundo de la indiferencia religiosa que nada ni nadie podrá apagar el Fuego que Él ha encendido en nuestro corazón. La alegría es contagiosa, la Alegría es misionera del Amor y de la Paz.

 

NAVIDAD ES PAZ: “ Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, a los hombres amados por Él” (Lc 2,14)

En este mundo dividido y herido por las guerras, la violencia y las discordias, la Iglesia, nueva estrella de Belén , se levanta como signo de la Paz. “Cristo es nuestra Paz”(Ef 2,14) y nosotros transformados por Él, en el Bautismo y en cada Eucaristía, en otros Cristos y unidos en la comunión eclesial, somos responsables de ser signos e instrumentos de esa Paz que brota de su Corazón, testigos y artífices de la Paz.

La gloria de Dios es la Paz, en los corazones, en el encuentro reconciliador de  los hombres y entre los pueblos. La Paz es un don de Dios y también es tarea y compromiso de los hombres.   No debemos conformarnos solo con hablar  a favor de la paz, sino ser auténticos constructores de paz. La paz no es algo sino Alguien, capaz de darnos la Paz verdadera .Por eso, el mejor compromiso que podemos asumir en esta Noche de Paz y de Amor para que reine la Paz,  es anunciar con nuestro testimonio y en gestos concretos de reconciliación que en Navidad, “ nos ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2,11).

 

¡ Que reine la verdadera Paz, en cada familia, en cada Comunidad Parroquial, en nuestra Iglesia, en nuestra querida Patria y  en y entre todos los Pueblos del mundo!

¡Los abrazo paternalmente con mi bendición, en la Sagrada Familia de Nazaret!

¡Feliz Navidad con Cristo y con los hermanos!

¡Feliz Año Nuevo 2007 en el amor, la alegría y la paz!

 

¡DIOS ES AMOR!

  

+Baldomero Carlos Martini

   Obispo de San Justo

 

 

“¡LA PERSONA HUMANA ,CORAZÓN DE LA PAZ!”

(Lema de la Jornada mundial de la Paz)

S.S. Benedicto XVI

 

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