Una Tierra Para Todos : resumen
Conferencia Episcopal Argentina
En un trabajo conjunto
entre la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen, Pastoral Social, Cáritas
y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, se presenta este
trabajo que busca ser una colaboración en el inicio de la reflexión hacia
una Pastoral de la Tierra.
En una nación que está
buscando su camino hacia la reconstrucción y desarrollo, es importante
saber que la preservación del medio ambiente y la justa distribución de
la tierra son claves para avanzar en este sentido.
Este escrito intenta
estudiar el problema del derecho a la tierra de los pueblos aborígenes, la
concentración de tierras en manos de extranjeros o grandes empresas en
detrimento de pequeños productores, el uso indiscriminado de los recursos
naturales, en especial las minas, los bosques y las reservas acuíferas y
la responsabilidad del Estado frente a estas cuestiones.
Tanto en el Estado como
en cada ciudadano argentino cae la responsabilidad de garantizar que el
accionar de uno no afecte al bienestar del otro. En esta búsqueda
constante por lograr un país mejor para todos, la palabra “todos” debe
tener un sentido más amplio del que muchos tenemos en nuestra conciencia.
Este análisis solo
intenta dar el puntapié inicial para que, tanto a nivel institucional como
personal, se empiecen a tomar decisiones teniendo en cuenta el largo plazo
y no la satisfacción inmediata de la productividad a corto plazo.
El enfoque Bíblico
Doctrinal que plantea al comienzo de este trabajo, se basa en reavivar la
concepción de la tierra como don. En un momento de secularización de la
sociedad caemos en el olvido de que la naturaleza forma parte del regalo
que Dios nos dio junto con la vida para que todos podamos
aprovecharla. Es importante siempre tener presente que no hay razón para
reservarse en uso exclusivo lo que supera a las propias necesidades
cuando a los demás le falta lo necesario para vivir. Esto es importante
saberlo, vivirlo y transmitirlo.
Capítulo 1:
Enfoque Bíblico Doctrinal
Analizando esta realidad
a la luz de la enseñanza bíblica y de la Doctrina Social de la Iglesia se
puede ver que la pérdida de la concepción de la tierra como don de Dios
para el bienestar de todos, producto de la secularización de la sociedad,
constituye la raíz de cualquiera de los problemas antes mencionados.
Desde el Génesis el
hombre aparece como co-creador, comunicador y custodio de la vida. Como
don de Dios el hombre debe ordenar y hacer crecer la naturaleza para el
beneficio de todos. El hombre debe lograr una “tierra comunitaria”,
ordenado al mandamiento del amor: amando a Dios por sobre todas las cosas
y con eso, participando con gratitud del don que recibió de Él; como así
también, amando al prójimo, es decir, respetando al otro y buscando el
bien común, con fraternidad y solidaridad.
Juan Pablo II sostenía
que no es lícito utilizar este don para el beneficio de unos pocos,
dejando a los otros, la mayoría, excluidos. No hay razón para reservarse
en uso exclusivo lo que supera a las propias necesidades cuando a los
demás le falta lo necesario para vivir.
El enfoque doctrinario
se centra en dos principios:
-
Destino
universal de los bienes
-
El derecho
de propiedad privada con función social
Hoy nos encontramos con
excluidos como los aborígenes sin tierra y los marginados urbanos, dos
realidades diferentes con el común denominador de una sociedad que,
lamentablemente, no puede dejar de lado la búsqueda personal frente a la
necesidad imperiosa del que tiene al lado.
La principal propuesta
que plantea este enfoque es aceptar el camino de la conversión a Dios,
buscando vivir el mandamiento del Amor.
Capítulo 2:
Concentración y acceso a la titulación de tierras rurales
La falta de una política
estatal fundada en una equilibrada distribución de las tierras rurales, en
el marco del predominio de una concepción utilitaria de la propiedad como
un bien de mercado y no como bien social fue generando en nuestro país un
fuerte proceso de concentración.
Este proceso, en el que
grandes extensiones de tierra quedan en manos de unos pocos, estuvo
señalado por:
-
el marcado
endeudamiento que sufrieron los productores agropecuarios a lo largo de la
última década, en un momento en el que mercado llamaba a aumentar la
productividad.
-
los
efectos derivados de las estrategias de los grandes capitales de inversión
que ejercían una fuerte presión sobre los pequeños productores.
-
la
imposibilidad en algunos casos de seguir llevando adelante las actividades
productivas.
Para muchos pequeños
productores el acceso a la tierra productiva constituye un problema
central por la falta de una legislación adecuada que limite la
concentración y la generalización de prácticas de corrupción que impiden
el acceso a derechos jurídicamente reconocidos.
Por el otro lado, dentro
de los problemas institucionales que se presentan encontramos el de la
titulación de tierras por razones como las dificultades de acceso (por
distancias, falta de difusión, dificultad en los procedimientos, elevados
costos, etc.) y por el funcionamiento de los aparatos burocráticos.
Dentro de estos dos
problemas (de acceso y de titulación) podemos encontrar ciertas
irregularidades puntuales:
-
Ocupación
de tierras fiscales: ocupación de ex territorios del Estado que nunca se
terminan de regularizar.
-
Ocupación
de tierras privadas: los ocupantes viven y trabajan en tierras que son
propiedad de alguna persona física o jurídica.
-
Campos
comuneros: fracciones de territorio entregadas a súbditos de la colonia
española que se mantienen hasta el presente sin que hayan sido
regularizadas.
-
Aparcerías
precarias: relaciones asimétricas entre los propietarios de la tierra y
quien la explota.
-
Sucesiones
indivisas y divisiones condominiales fácticas: por problemas en la
sucesión.
-
Productores pobres en áreas naturales protegidas.
Extranjerización
Una causa importante a
la hora de hablar de la tierra es el que trae el proceso de pérdida de
soberanía y de recursos naturales, así como de concentración en capitales
extranjeros. Se estima que este fenómeno obedece en gran medida al
endeudamiento de los pequeños y medianos productores con el extranjero y,
que en suma, se ve favorecido por la falta de ordenamiento legal por parte
de la Nación y las provincias en lo referente a la legislación sobre
tierras.
Maltrato a la tierra y a los recursos naturales
Cientos de miles de
pequeños productores pobres y casi un millar de comunidades aborígenes se
ven afectadas por el deterioro de los recursos naturales como consecuencia
de la sobreexplotación y la falta de políticas de preservación del medio
ambiente y de protección de los derechos de los pequeños productores.
Frente a tres problemas
significativos del medio ambiente resulta necesario tomar conciencia del
mediano y largo plazo para concientizar sobre la necesidad de tomar
decisiones en ese plano y no pensando en el aumento de la productividad a
corto plazo solamente. Estos problemas son:
-
Crisis del
recurso del agua: al contar con un importante reservorio de agua dulce la
Argentina se ha convertido en foco de intereses internacionales que
fomentan la privatización de las empresas públicas de aguas.
-
Deforestación y expansión de la frontera agrícola: según datos del
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) el país ha perdido el
70% de sus bosques desde 1935. Los bosques se eliminan y son reemplazados
por zonas de explotación agropecuaria que terminan generando la erosión y
desertificación de los suelos a costa de un beneficio a corto plazo.
-
Explotación minera: los emprendimientos mineros, además de ser malos para
el trabajador, afectan gravemente a la supervivencia de comunidades
indígenas, al tiempo que busca su apoyo mediante dádivas.
Encontramos una ausencia
de un Estado con vocación política y de una legislación eficaz, capaz de
poner límites a las grandes corporaciones, incentivando un uso productivo
racional y equilibrado de la tierra, los recursos naturales y de la
capacidad de trabajo de la persona.
Capítulo 3:
Problemática de las tierras indígenas
La relación de los
pueblos indígenas con su tierra es muy especial ya que se consideran sus
hijos, afirman que no son dueños sino parte de ella, y que el fin no es
explotarla sino convivir para trabajar cuidando la naturaleza con un
desarrollo equilibrado para el bienestar común de la humanidad. Esta
cosmovisión habla de la tierra como un espacio religioso, lugar de la
esperanza y de la identidad, base y sustrato de la cultura.
La Constitución Nacional
reconoce la preexistencia de los pueblos indígenas, su derecho a las
tierras tradicionalmente ocupadas y otras aptas y suficientes, a una
educación bilingüe intercultural, a su propia lengua y cultura y a la
participación en aquellas cuestiones que los afecten. Sin embargo,
pareciera que la situación de las comunidades se agrava cada vez más y los
problemas estructurales que padecen se agudizan día a día.
La pregunta que hay que
hacer ahora es cómo los afectan a ellos los problemas antes mencionados:
-
Concentración de la
tierra: Sus territorios sufren una nueva invasión, la expansión de las
grandes empresas agrícolas y la explotación. El problema es que la
mayoría de estas comunidades se encuentran en esos territorios sin
título de propiedad.
Un ejemplo puede ser el de comunidades en Salta que están siendo
desalojadas (…) debido a que los ingenios azucareros y las grandes
empresas que cultivan soja transgénica necesitan mayor superficie.
En otros casos, el problema surge de la mano de la negligencia del
Estado, que lleva a que los hombres y mujeres jóvenes de las comunidades
deban emigrar de su territorio por falta de trabajo e insuficiencia de
recursos, insuficiente e inadecuada educación primaria y atención
médica, o porque los programas de empleo no llegan o lo hacen de forma
deficitaria.
-
Acceso a la tierra y
titulación: La ausencia de una legislación nacional que en forma
sencilla y ágil permita, mediante la titulación, hacer efectivo el
derecho a la propiedad comunitaria de las tierras tradicionalmente
ocupadas establecido por la Constitución Nacional, es otra dificultad
grande.
-
Tierra y recursos
naturales: La explotación de los recursos naturales presiona a las
comunidades a abandonar sus tierras tradicionales. A su vez, al verse
afectada la biodiversidad, contaminadas las aguas y al aire, limitado el
acceso a territorios tradicionales, su economía y cultura se ven
afectadas.
Capítulo 4:
Acceso a la titulación de terrenos y viviendas urbanas y suburbanas
Pese a no ser el tema
principal de este trabajo, el tema de la vivienda se relaciona
directamente con este tipo de problemas. La problemática de la
habitabilidad en áreas urbanas se relaciona con la tenencia irregular de
la vivienda y el terreno como así también con una serie de cuestiones
relativas a las características del hábitat, como ser:
-
Condiciones inadecuadas de la vivienda: el 22% de los hogares urbanos
reside en viviendas que presentan condiciones de materialidad deficientes.
A la vez, un 15% sufre hacinamiento.
-
Entorno
inadecuado de la vivienda
-
Problemas
de acceso
Propuestas
Se realizan una serie de
propuestas para la lograr una tierra para todos:
Hacia el interior de
la Iglesia:
-
Promover la reflexión
de forma tal de despertar la conciencia de todos los cristianos respecto
de la importancia de este tema.
-
Tomar conciencia del
cuidado de la creación como patrimonio común de todos.
-
Informar a las
diócesis sobre las problemáticas antes descriptas.
-
Favorecer la
capacitación de los agentes de pastoral sobre este tema.
-
Continuar y
profundizar el trabajo articulado de las diversas pastorales en torno al
tema tierra y recursos naturales.
-
Fortalecer el accionar
de los diversos organismos de la Iglesia relacionados con este tema
tanto en la prevención como en la superación de las problemáticas
abordadas.
-
Incorporar la
concepción de la tierra de la DSI en nuestras catequesis y en las
currículas escolares y universitarias.
Es importante tener en
cuenta que el Estado tiene su parte de responsabilidad para garantizar y
velar por el bienestar de toda la sociedad, como también recae en cada
ciudadano la responsabilidad de actuar con la honradez y justicia
necesarias para mejorar día a día la convivencia entre todos, en la
búsqueda de un bien comunitario en el que todos puedan tener una vida
digna.