Posibles líneas de acción para el trienio
Reflexiones desde
“Navega mar adentro” y el
“Documento de Participación” de la
Vª Conferencia General del CELAM*
1. Consideraciones previas
El objetivo de este
trabajo es el de otorgar a los obispos de esta Comisión Permanente un
marco de referencia para este tiempo de intercambio pastoral, respondiendo
al pedido de la Comisión Ejecutiva de contar con objetivos pastorales
comunes en la Iglesia en Argentina para trazar algunas estrategias
evangelizadoras a largo plazo. No se trata de reflexionar sobre un plan de
pastoral ni de proponer acciones a ejecutar, pero sí el de buscar
coincidencias sobre temas evangelizadores que requieren una urgente
respuesta de parte de los pastores y los agentes de pastoral.
Para esto partimos del documento “Navega mar adentro”. Por
recomendación de la Comisión Ejecutiva recurrimos a este documento,
dándole el lugar que corresponde como documento guía y base de la tarea
pastoral en la Argentina. Al mismo tiempo tomamos el “Documento de
Preparación” para la Vª Conferencia General del CELAM para encontrar las
coincidencias que nos permiten vislumbrar un camino en comunión con toda
la iglesia de América Latina y motive la participación de las Iglesias
particulares en este acontecimiento.
Buscar líneas de acción
a partir de “Navega mar adentro” (NMA) implica hacer un breve análisis del
camino recorrido por este documento hasta ahora, teniendo en cuenta que
intenta ser una continuidad de Líneas Pastorales para la Nueva
Evangelización y por lo tanto ser un instrumento de acciones en comunión
para la Iglesia en Argentina.
En primer lugar
cabe destacar que, si bien el documento no es conocido ampliamente en todo
su contenido, sin embargo marcó a muchas comunidades y a la reflexión
teológico-pastoral a partir de un tema: la espiritualidad de comunión.
El capítulo 1, “El Espíritu que nos anima” y los números 83 en adelante,
bajo el título “Hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión”, fueron
trabajados en asambleas parroquiales, encuentros diocesanos, retiros para
el clero en distintas diócesis, etc.
De esta manera se
fortaleció en la Iglesia un camino que buscó acentuar un estilo o espíritu
común, necesario en las comunidades, pero que no se reflejó inmediatamente
en acciones comunes. Fue naturalmente más accesible encontrar la comunión
en la búsqueda de un estilo o espiritualidad, que encontrar la comunión en
acciones prioritarias.
Hay que tener en cuenta
que el objetivo principal de NMA no es proponer acciones sino criterios
pastorales comunes previos a la realización de cualquier acción. Los
criterios son principios orientadores de las acciones que hemos de
realizar, y definen un estilo y modo concreto de actuar. En NMA están
desarrollados cuatro criterios, propuestos en el Capítulo 4 (Pastoral
ordinaria y orgánica. Un camino integral de santidad. Todos sujetos y
destinatarios de la tarea evangelizadora. Un itinerario formativo gradual)
Si bien es positivo que
el documento haya impactado primero desde una espiritualidad previa a la
realización de acciones (como lo pide también Juan Pablo II en NMI, 43, y
lo deja en claro NMA 84) sin embargo es tiempo que esta espiritualidad,
desde criterios pastorales comunes, se encarne en acciones concretas que
la expresen y la enriquezcan.
El peligro es que crezca
una imagen de Iglesia que no tiene proyectos propios, que navega, pero no
“mar adentro” sino “a la deriva”, y que sólo se expresa contestando
cuestionamientos que surgen en los MCS. Una Iglesia que no mira, ni piensa
a largo plazo, sino que está pendiente de la respuesta inmediata a las
urgencias del momento.
El desafío parece ser
este: ¿Cómo hace la Iglesia en Argentina para encarnar en acciones una
espiritualidad de comunión a partir de criterios pastorales comunes?
¿Cuáles tienen que ser las acciones prioritarias teniendo en cuenta un
nuevo escenario político, social y cultural? ¿Qué estrategias a largo
plazo y sostenidas en el tiempo deben destacarse para que la Iglesia
aparezca con proyectos propios y propuestas positivas según sus objetivos
(proactivos) y no sólo respondiendo o reaccionando ante los
cuestionamientos de turno que vienen del ámbito político social o de los
MCS (reactivos)?
A largo plazo aparecen
dos desafíos. En lo intra-eclesial, la Vª CG del CELAM. Y en lo
extra-eclesial, la celebración del Bicentenario.
2. Nuevo escenario político-social.
Desafíos
Para este punto me
remito a las reflexiones acercadas por Mons. Casaretto a partir de su
experiencia en Cáritas estos últimos años. Expresa lo siguiente:
a)
En el orden social
-
Consolidación de un bloque de pobreza no menor al 30% y de exclusión no
menor del 10%
-
Persistencia de grupos violentos
-
Polarización social
b)
En el orden cultural
-
Mayor
secularismo
-
Españolización cultural (perdón por el neologismo)
-
Agudización de la problemática de leyes de “insalubridad reproductiva”
-
Posible
discusión abierta del tema “aborto”
-
Posibles
problemas en la enseñanza libre
-
Posibles
escándalos en la misma Iglesia
En este escenario
político-social debemos prever la multiplicación de actitudes
“anticlericales” generalmente amplificadas por los MCS
c)
En el orden económico
-
El país
seguirá creciendo y aún parece incierto si la mayor o menor apertura al
mundo se regirá por actitudes más ideológicas o más pragmáticas.
-
En
principio el discurso oficial habla de apertura al mundo desde el
MERCOSUR. En la práctica no se hace demasiado para fortalecer este bloque.
-
El gran
problema económico que el país y A.L. tienen con el mundo son los
subsidios agrícolas. No es fácil imaginar que los países desarrollados
dejarán de subsidiar a su propia población.
3. Núcleos
evangelizadores
En
el documento NMA aparecen muchos párrafos que contienen propuestas o
iniciativas que la Iglesia tiene que realizar. Textos que incluyen verbos
que invitan a realizar acciones, como “activar, potenciar y enriquecer”,
“se promoverá”, “retomar con energía...”, “insistimos en la necesidad de
...”, “desplegar una pastoral ...”, “como decisiva acción pastoral
procurar que...”, “implementar”, etc. Y esto no sólo en el capítulo 5,
“Acciones destacadas”, sino también a lo largo de todo el documento.
Estas propuestas indican
un camino que requiere concretarse en acciones y estrategias a largo plazo
y jerarquizadas según algún criterio de prioridades. El peligro es que
queden en enunciados impersonales como el mencionado “se promoverá”,
donde no queda en claro quién o quienes son los responsables de hacerlo.
Si bien el documento está destinado a todo el pueblo de Dios, cuyos
miembros son corresponsables en la tarea evangelizadora, sin embargo todas
las propuestas que allí aparecen carecen de referentes y, en consecuencia,
pareciera que nadie se hace cargo de llevarlas a la práctica, para al
menos animarlas y alentarlas. Lo primero será distinguir cuáles son las
que le competan a esta instancia episcopal o a las Comisiones respectivas
y asumirlas para darles continuidad.
En el “Documento de
Participación” para la Vª CG del CELAM encontramos también los temas
de NMA, que pueden darle continuidad a las opciones de la Iglesia en
Argentina y al mismo tiempo enriquecerlas. A primera vista se puede decir
que los temas de la V CG no se contradicen ni se oponen a NMA, por lo que
pueden unirse y enriquecerse. Presentamos ahora los mismos núcleos
destacados en el punto anterior, desde el
Documento de Participación
Teniendo en cuenta las acciones propuestas a lo largo de
NMA y de otros documentos del Episcopado argentino, y sus coincidencias
con el “Documento de Participación”, podemos hacer una síntesis
presentando cuatro grandes núcleos, y una invitación misionera propuesta
por el CELAM:
a.
Hacia una mayor comunión
eclesial.
§
NMA, N°
71:
Para lograrlo (una pastoral orgánica) se
requiere activar, potenciar y enriquecer las estructuras de diálogo y
participación en cada Iglesia particular, que produzcan planes donde todos
se sientan incorporados. Destacamos aquellos organismos eclesiales
previstos en el derecho: los Consejos Presbiterales, los Consejos
Pastorales y de Asuntos Económicos, y demás estructuras constituidas para
favorecer la actividad pastoral. Con el auxilio de Asambleas del pueblo de
Dios y, también, mediante oportunos Sínodos diocesanos, u otras formas de
consulta y participación, deseamos buscar el proyecto de Dios para
nuestras Iglesias particulares. Invitamos a todas las fuerzas apostólicas:
parroquias, comunidades religiosas, colegios y universidades,
instituciones, asociaciones, movimientos, grupos y organizaciones
laicales, a sentirse llamadas a hacer su aporte, integrándose activamente
en la pastoral orgánica de la diócesis, desde su identidad y función
específicas.
§
Agregamos
aquí la necesidad de trabajar en una pastoral vocacional en orden al
ministerio sacerdotal. Y también la tarea de acompañamiento a los
presbiterios, con caminos de Formación Permanente que tengan en cuenta las
diversas áreas de la vida sacerdotal.
§
NMA, Nª
72: Para asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre
todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión
de nuestras parroquias.
§
NMA, Nª
87: Es necesario, además, crecer en el sentido de pertenencia a la
Iglesia particular con sus diversas estructuras de comunión
organizada, donde se realiza y manifiesta la Iglesia universal. Para
adelantar en este camino de comunión eclesial, es imprescindible una sabia
planificación y programación pastoral que sume, integre y brinde
orientación coherente a tantos esfuerzos que se vienen realizando en las
Diócesis del País. Del mismo modo, aspiramos también a crecer en la
pastoral orgánica tanto a nivel regional como nacional.
§
El
Capítulo I del “Documento de Participación”, “El anhelo de
felicidad, de verdad, de fraternidad y de paz” presenta los anhelos
más profundos del corazón del humano, entre ellos el de una verdadera
“comunión” para crear comunidades fraternas (Nº 17).
También se menciona como
signo de esperanza en el Capítulo II, Nº 34, n, “el
esfuerzo que hacen muchas Iglesias particulares por despertar en los
pastores y en los laicos el espíritu de comunión, participación y
corresponsabilidad, manifestado en incontables comunidades eclesiales
de base y en los ministerios laicales, como asimismo en la multiplicación
de los consejos pastorales –diocesanos, parroquiales, sectoriales y de
otras comunidades–, en los que los laicos asumen la misión de fortalecer
la Iglesia en sus diferentes niveles.”
b.
Itinerario catequístico
gradual y permanente.
§
NMA, Nº 79: Insistimos en la necesidad de una auténtica
pedagogía de la santidad que la presente como un ideal atractivo, posible
con la ayuda de la gracia, en cada momento de la existencia personal. Así
se promoverá un itinerario de formación permanente para la
maduración de la fe.
§
NMA, Nª 92: Ante esta realidad de fragilidad espiritual,
cada vez más acentuada, tenemos que poner un particular empeño para
que, mediante un vigoroso anuncio del Evangelio, ningún bautizado quede
sin completar su iniciación cristiana, facilitando la preparación y el
acceso a los sacramentos de la Confirmación, la Reconciliación y la
Eucaristía.
§
NMA, Nª
97. a): Será necesario implementar caminos de seguimiento evangelizador
a los padres que llevan sus hijos a bautizar, y afianzar las diversas
formas de catequesis familiar.
§
NMA, Nª
97. b): Destacamos como decisiva acción pastoral el procurar que ningún
educando egrese de nuestras instituciones sin una conveniente cosmovisión
cristiana: sin haber interiorizado un amor y una fe firmes en
Jesucristo, junto a un activo sentido de participación y pertenencia a la
Iglesia, unidas a un compromiso personal y solidario para construir una
Patria de hermanos.
§
NMA, Nª
97. c): El itinerario catequístico ha de impulsar la presencia de los
laicos en la acción política y en las diversas estructuras de la vida
social.
§
El tema de
la V CG, “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos
en Él tengan vida. –Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida-.”, permite
ubicar las propuestas de la V CG en relación con el compromiso de NMA
hacia un itenerario catequístico permanente.
El Capítulo III, “Discípulos
y misioneros de Jesucristo”, trata el tema ampliamente.
Nº 44:
“Mientras
mantenemos las grandes metas de las Conferencias Generales anteriores con
relación a la Nueva Evangelización, vemos necesario dar un paso más y
llegar con profundidad a la persona que se encuentra con el Señor,
llegar al sujeto que responderá a los grandes desafíos
de nuestro tiempo.”
Y relaciona la necesaria
comunión eclesial con la formación del discípulo. Dice el Nº 69: “Una
comunidad unida, sacramento de comunión con Dios y entre los hermanos, es
normalmente la condición necesaria para la formación del discípulo.
La maduración en el seguimiento de Jesús requiere de comunidades
eclesiales que se esfuerzan cotidianamente, a partir de la renovación de
la Nueva y Eterna Alianza en cada Eucaristía, en ser casa y escuela de
comunión y solidaridad.”
c.
Urgencia de una Pastoral
Familiar orgánica
§
NMA, Nª
97. a): La Nueva Evangelización requiere destacar la centralidad de la
familia y desplegar una pastoral familiar que sirva de ayuda en la
fragilidad, a la vez que anime programas y proyectos en orden a una acción
preventiva y educativa.
§
NMA, Nª 86: La espiritualidad de comunión requiere de
espacios originales e instituciones creativas, donde se eduque en la
convivencia humana, con un estilo cordial y respetuoso. En primer lugar,
la casa de familia, cuando sus miembros viven la fe cristiana, se
convierte en pequeña Iglesia doméstica. Por tanto, una pastoral
ingeniosa y oportuna, que anime a las familias a perseverar en su vocación
educadora, garantiza la mejor escuela para iniciar a los hombres en el
arte superior de la comunión en la Iglesia y en la sociedad. Para esto,
también la pequeña Iglesia doméstica, como la gran Iglesia, tiene
necesidad de ser evangelizada continua e intensamente
§
Resolución N° 11 de la 89ª Asamblea Plenaria. Estrategia evangelizadora:
Se encomienda a la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar que, convocando
a quienes sea necesario (v.g. otras Comisiones Episcopales, peritos,
etc.), elabore una propuesta de estrategia evangelizadora a favor de la
vida, integrándola a la acción pastoral ordinaria de nuestras Iglesias
particulares.
§
“Familia, comunión de amor, tarea de todos”, 86ª Asamblea Plenaria, nov.
2003.
Nº 5: Reconocemos, sin
embargo, como comunidad eclesial y particularmente como pastores, las
deficiencias en la atención y acompañamiento de las familias. Persuadidos
de la inestimable importancia de la familia, queremos subsanar esas
deficiencias con una pastoral orgánica que la revalorice, y en ello
comprometer lo mejor de nuestros esfuerzos para atenderla y ayudarla
siguiendo las orientaciones del documento "Navega mar adentro".
§
En el
Capítulo IV del “Documento de Participación”, “Al inicio del
Tercer Milenio”, donde son mencionados los desafíos culturales, se
presenta la tarea de trabajar por la familia como lugar natural de
vínculos y relaciones auténticas.
Nº 99:
“Lentamente
relacionamos la salud sicológica y espiritual de los hombres y de la
sociedad con su entorno físico, social y espiritual. Difícil tarea, cuando
las personas se encierran en su yo, y olvidan su naturaleza relacional.
Tal vez por eso mismo, se comienza a promocionar una auténtica
“ecología humana”. Percibimos que ella se hace del todo necesaria en
la familia; más que nunca en esta hora en que muchas personas viven
procurando tan sólo su propio bien y su autorrealización, sin desarrollar
la gratuidad de ser un don para los demás. La familia sufre los embates
más fuertes de la historia. No se le reconoce su imprescindible valor para
los individuos y para la vida social y religiosa; si bien “la familia es
una escuela del más rico humanismo” (GS 52). Es más, tampoco se le
reconoce como fruto del matrimonio.”
d.
El bien común de la
patria. Conocimiento y difusión de la DSI
§
NMA, Nº
74: Por otra parte, todo camino integral de santificación implica un
compromiso por el bien común social. Se trata de presentar el anuncio
de Jesucristo, Señor y Salvador, con valentía, audacia y ardor
testimonial, integrando mejor en la acción pastoral la opción por los
pobres, la promoción humana y la evangelización de la cultura. Nunca
hemos de disociar la santificación del cumplimiento de los compromisos
sociales.
§
NMA, Nº
88: Un lugar privilegiado donde la Iglesia se hace casa y escuela de
comunión es Caritas. Al unir en su acción, de un modo indisoluble y
estable, las exigencias de la asistencia, la promoción y la
evangelización, es la organización de la caridad eclesial que expresa de
modo concreto el amor preferencial a los pobres y es agente de
transformación en la sociedad. En la medida que
canalizamos nuestra solidaridad efectiva de modo orgánico e institucional,
hacemos más cierta la expresión: «Caritas somos todos».
§
NMA, Nº
97: c) Se requiere el conocimiento y la difusión de la Doctrina Social
de la Iglesia, inculturada en las nuevas circunstancias históricas del
país, como uno de los elementos constitutivos de la Nueva Evangelización.
Existen, pero es necesario renovar los esfuerzos para
multiplicar la organización de cursos, jornadas,
publicaciones de diversos niveles, grupos de estudio y otras iniciativas
prácticas, tendientes a la divulgación y conocimiento de la doctrina
social.
§
Carta pastoral del Episcopado Argentino sobre La Doctrina
Social de la Iglesia. “Una luz para reconstruir la Nación”.
Nº 5. Queremos, simplemente, mostrar la organicidad de los
principios y valores que sustentan esta Doctrina, y proponer a la
reflexión algunas situaciones y cuestiones. Y ello
para
estimular a todos a estudiar la Doctrina Social de la Iglesia, analizar
con su luz algunos aspectos de la situación del País,
y, en conjunción con la propia ciencia y experiencia, aplicarla al momento
presente. Y, de este modo, trabajando junto con todos los hombres de buena
voluntad, encontrar caminos concretos que contribuyan a la reconstrucción
del tejido social, afianzar el sentido de pertenencia a la Nación y
acrecentar la conciencia de ser ciudadanos.
§
Incluimos
aquí la próxima celebración del Bicentenario de la Patria, como
ocasión pastoral para la Iglesia, que ya se ha trabajado en el
Congreso de Laicos.
§
Es
ampliamente trabajado este tema en distintas partes del “Documento de
participación”. Lo menciona como un desafío del discípulo de Cristo en
el capítulo III. Y también en el capítulo IV de los desafíos de este
Tercer Milenio dentro del marco del amanecer de una nueva época. Aquí
aparecen mencionados: la globalización (nº 112-123), la persistencia de la
pobreza (nº 126), las reformas educativas (nº 128), la crisis de las
instituciones políticas de representación (nº 133), la corrupción pública
y privada (nº135), la droga y el narcotráfico (nº 137), etc.
Nº 86:
“Especial
atención merecen los grupos que animan y deciden la dirección que toman
nuestros países en materias de educación, de economía, de trabajo, de
arte, de comunicaciones y de política: los así llamados constructores
de la sociedad. Sobre todo ellos están llamados a desechar estructuras
marcadas por el pecado y a trabajar por un nuevo orden social más justo,
equitativo e incluyente.”
e.
Gran Misión Continental
§
“Documento de Participación”, Nº 173:
“Interesan
asimismo todas las experiencias que puedan ayudarnos a impulsar una
Gran Misión continental cuyo tema sea el de esta V Conferencia
General. Ella quiere ser un paso decisivo de un proceso de vivificación y
conversión, de comunión fraterna y de un vigoroso despertar misionero. La
Iglesia de nuestros países quiere ser realmente y en todas las
circunstancias una Familia de Dios misionera.”
4. Conclusión
Los
cuatro núcleos de posibles acciones pastorales a largo plazo encontrados
en NMA, tienen su continuidad y apoyo en los temas de la V CG del CELAM,
agregando la convocatoria a la Gran Misión.
Para el diálogo e intercambio, en primer lugar, es
recomendable aportar otros temas o prioridades que no hayan surgido en
este escrito y que sean importantes.
Luego hay que definir cuáles son los temas prioritarios
para proponer estrategias a largo plazo y sostenidas en el tiempo,
teniendo en cuenta siempre los criterios pastorales comunes.
Y, fundamentalmente, quiénes son los responsables de
animarlas y prepararlas. En esto es clave a quién se le encomienda la
preparación y el seguimiento de los temas.
Corresponde a los obispos concretar algunos puntos
propuestos tiempo atrás y todavía no definidos, como los contenidos
curriculares de catequesis escolar, el itinerario permanente de
catequesis, los subsidios para una catequesis sobre la educación para el
amor y la ya mencionada Resolución 11 de la 89ª Asamblea Plenaria.
Definiciones que tienen que ver con los temas tratados aquí.
Pbro. Enrique Eguía
Auxiliar de la
Secretaría general
13 de diciembre de 2005